Publicación

2017

 

El hecho artístico sucede en todas partes. La falta de horizontes, de perspectivas estables, y la complejidad del sistema capitalístico hacen que el trabajo artístico parezca desaparecer y volverse omnipresente en la realización de la fantasía moderna de unión entre arte y vida.

 

En ese proceso de desvanecimiento es donde Alcaide sitúa bureau désespoir, un proyecto que habla del trabajo mediante su espacialización. Retoma la imagen de la oficina a partir de referentes populares como Ally McBeal, The office, Ley y orden o cierto género de cine yuppie. La oficina aparece a partir de los años 70 como el lugar donde se construye el poder. El 15

de Agosto de 1971, Richard Nixon ordena abandonar el patrón oro, por lo que el dólar pasa a sostenerse únicamente por la confianza que le dan sus poseedores. Se inaugura de este modo una nueva virtualidad del dinero y del trabajo paralela al desarrollo de una economía postfordista. Las oficinas divididas en cubículos y sin referencias a un espacio exterior se convierten en el lugar por donde fluyen cadenas ingentes de información que aceleran las transacciones económicas virtuales hasta límites que conocemos muy bien desde 2008.

 

Las esculturas que componen bureau désespoir responden a la búsqueda de una nueva sensibilidad estética que surge de collages precarios entre objetos manufacturados al otro lado de la pantalla. Una estética kitsch y “fácil”, claramente superficial, pues lo que importa no es la composición de las formas, sino los medios de producción que en ellas se acumulan, desde las maquiladoras invisibles en otros continentes hasta los procesos exclusivamente informacionales que componen la práctica artística.

 

 

El catálogo que acompaña a la exposición contiene el texto de Jose Iglesias Gª-Arenal 'María Alcaide* *Todo es susceptible de cambio'.

 

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Instalación

2017